Un matrimonio dichoso.
El Jeque llevó a la villa a su esposa después de cumplir sus caprichos, ella se había quedado dormida, lo que aprovechó el árabe para hacer una llamada.
— Alejandro, ¿Esta todo bien? No es tan tarde pero es de noche, ¿Qué pasa?
— Vladimir, voy a salir de viaje mañana, después de la reunión, pero quise llamarte para decirte que ha ocurrido algo muy inesperado.
— ¿Qué cosa? Estás muy extraño.
— Es un milagro, más comenzaré desde el principio. Florencia vino a amenazarme con que le dirí