Los bebés son demandantes.
En la alcoba principal de la mansión Ali, los esposos amanecían abrazados. El Jeque tenía sus manos envueltas en la cintura de Monserrat. Pero se puso de pie porque había que trabajar.
El hombre árabe se duchó y salió de la habitación vestido en un traje hecho a medida oscuro, guantes y abrigo del mismo color, Alejandro era muy formal para vestirse, ese día vería a sus socios para una reunión.
— ¿Se va ya, señor?
— Si, cuando la señora despierte que le tengan el desayuno listo, tambié