Al día siguiente, las esposas estaban bastante frías con sus maridos, no les preguntaron si querían café o jugo, o huevos revueltos, o panqueques, ni acomodaron sus corbatas seguidas de un beso, tampoco quisieron que las acompañaran a la escuela a llevar a los niños
En la compañía Altamirano, estaban teniendo las juntas, Deeguel, Dante y Joshua, llegaban con ojeras, además estaban bostezo y bostezo, para su sorpresa, el CEO Altamirano estaba en la misma situación
— Pero que mala noche he