Agotada y profundamente dormida, Alejandra, descansaba en los brazos de su esposo, él pensaba que así fuera la mujer mas fea, la seguiría amando igual, ella no tenia que preocuparse por eso, pero igual lo hacía, se quedó acariciando su espalda hasta quedarse dormido el también, su ansiedad se fue y ahora solo quedaba la tranquilidad de tener en a su esposa en sus brazos
Por la mañana, todo el mundo estaba despierto desde muy temprano, Alejandra ayudó a vestir a su marido para salir al hospital