Jhonatan llegó apresurado al jardín, no se arrepentía de haber dicho a su jefe lo del chófer, era su mano derecha y estaba para cuidarle las espaldas, más ahora el matrimonio estaba discutiendo, no se ponían de acuerdo con algunas cosas, el jefe era estricto y la señora Rodríguez, rebelde, una combinación un tanto difícil
— Jhonatan, fuiste tú quien le dijo a Deeguel, que estaba conversando con el chófer, ¿qué le ves de malo a eso?
— Lo siento señora Rodríguez, pero si tiene mucho de malo, ese