Alejandra se apresuró a servir las bebidas, a su esposo un vaso de whisky, ella se sirvió una copa de helada champaña, acercó el vaso a la mano de Deeguel, el CEO dió un trago que disfrutó bastante
— Tenemos mucho que celebrar, el plan funcionó de maravilla, salimos ilesos y vivos, ¿qué más podemos pedir?
— Fue aterrador, apenas puedo dejar de temblar, por un momento pensé que no saldríamos vivos del salón de fiestas, ahh... esto es tan... irreal, por cierto, ¿a dónde vamos?
— A nuestra luna