El príncipe reclama a su alma gemela.
Ramsés, todavía tenía sus dudas, creía que Vladimir había crecido con la rienda totalmente suelta, pero no tenía idea de la verdad.
— No te equivoques Ramsés, el rey de los vampiros no es nada suave, lo conozco desde que vladimir era apenas un niño pequeño, el vampirito no le perdía pisada, siempre de mal humor, con palabras afiladas, y por alguna razón que no entendí, se volvió mi enemigo.
— Eso fué porque tú molestabas a mi padre, y obviamente yo estaba de su lado, pero en realidad nunc