~POV de Maxine~
La neblina de neón del centro de Seattle se desdibujaba en los bordes mientras salía tambaleándome del bar The Midnight Sun, con el bajo del interior todavía retumbando en mi pecho como un segundo latido. Pasaban de las dos de la mañana y la calle era un pueblo fantasma, aceras vacías y resbaladizas por la lluvia, esa clase de lluvia que nunca terminaba de limpiar la mugre.
Yo era Maxine Harlow, veintiocho años, ejecutiva de marketing de día, fiestera de noche cuando la soledad