Desde la alcoba en sombras, observé cómo el patio estallaba. Las antorchas resplandecían, iluminando el enfrentamiento. Xander al frente, espada en mano, su rugido cortando la noche mientras atravesaba la armadura de un rebelde. La sangre salpicó, oscura y pegajosa, y algo primario se agitó en mí.
Luchaba igual que follaba... brutal, implacable, un rey loco deleitándose en la violencia. Un caballero cayó a su lado, con una flecha en la garganta, pero Xander ni parpadeó, avanzando con una feroci