La muchacha se quedó ahí parada, sin decir nada ¿qué podía decir? Adele se volteó y caminó apurada hasta la puerta del edificio, las manos le temblaban, no podía hacer coincidir la llave con la cerradura y Lucas vio su oportunidad. No iba a dejar que se le escapara esta vez.
- Déjame ayudarte… -
- ¡Lárgate! - Le gritó ella.
De nuevo Lucas había hecho pedazos algo valioso para Adele.
- ¡No seas así, terca! - Le devolvió el grito.
- ¡Vete! - Y por fin la llave entró.
Se apresuró a meterse y trató