Bosco, aunque sabía que Cecilia tenía razón, tenía algunos resentimientos en el corazón y susurró para sí: —Todavía hay una manera de conservar las flores si quieres.
Cecilia oyó pero fingió que no y ladeó ligeramente la cabeza: —¿Qué has dicho?
—Nada, voy al baño.
Bosco aún no podía levantarse del suelo, tenía que usar una silla de ruedas para ir a cualquier parte.
...
El ánimo, ya de por sí sofocado, se volvió aún más irritable.
Bosco decidió que el primer día que recuperara su identidad despe