Bosco había venido a explicarle por qué se alojaba en la familia Lis como Flavio, pero por la mirada de Cecilia, parecía que estaba deseando que se quitara los pantalones.
Miró por la ventana la oscuridad de la noche en el exterior.
A estas horas, un hombre y una mujer, y en un lugar privado como una casa…
Bosco frunció los labios, de repente un poco tímido: —He leído en Internet que cuatro meses está bien, pero no he preguntado al médico, ¿y tú sabes?
—¿Qué está bien?
No era que ella fuera inoc