Cecilia sabía a qué se refería con eso, la última vez que le levantó la camisa y vio esas cicatrices, eran impactantes.
Miró hacia abajo, la camisa de Bosco abotonada hasta arriba, pegada justo debajo del nudo de la garganta, sin que pudiera ver las cicatrices que estaban tapadas. Aunque no podía verlas, las recordaba con claridad.
Una sensación asfixiante y sofocante le subió, como si una mano la estuviera apretando con fuerza.
Se apresuró a apartar a Bosco: —Voy a darme una ducha.
—Ceci...
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