La tristeza se disipó al instante, Cecilia se frotó la frente: —siempre quieres buscar el problema…
Héctor le contestó en voz baja: —No lo entiendes, para los hombres, la mujer que no puede conseguir es siempre la más perfecta.
Cecilia le dedicó una expresión extraña.
Los ojos de Bosco recorrieron a los dos.
Héctor y Cecilia estaban de pie en la escalinata bajo el sol poniente, el halo de luz parecía fundirlos como una pintura.
Bosco no estaba lejos de ellos, pero era como si estuvieran separado