—Por el momento —Cecilia no entró en detalles.
Miraba cómo le costaba hablar a Héctor, ella temía que no muriera en el coche.
Héctor convergió en su habitual mirada poco ortodoxa: —Cecilia, no tienes confianza en esta relación.
Ella no confiaba en poder llegar hasta el final, por eso cuando lo mencionó, hubo menos pertenencia y posesión.
Cecilia, que se desabrochó el cinturón de seguridad, se paró, sin retomar el tema, salió del auto, abriendo la puerta del acompañante. —Llamaré a un guardaespal