Bosco frunció los labios y dejó de hablar.
La comida terminó en aquel ambiente de inquietante silencio.
Cecilia se levantó para pagar la cuenta y Bosco tiró de ella: —lo ha pagado Javier.
No se le había ocurrido abrazarla antes porque no estaba cualificado y Cecilia no estaría de acuerdo, pero cuando lo hizo, no quiso soltarla. —Hace una noche bonita, ¿damos un paseo?
Cecilia miró al cielo oscuro, no veía para nada que hiciera buen tiempo, parecía estar refrescando un poco, el viento soplaba sob