Eliza se puso de pie y chasqueó los dedos. Tristán y unos cuantos hombres más se acercaron poco después.
"Tirenla a ese tanque".
Eliza alzó un poco su barbilla.
Antes de que Sarah pudiera reaccionar, la levantaron y la arrojaron a un tanque enorme. El tanque tenía un asfixiante y horrible olor, que casi la hizo enloquecer.
Le costó mucho sacar la cabeza. El rostro de ella y su nariz quedaron cubiertos por el agua sucia y repugnante. ¡Qué asqueroso! También había muchos gusanos moviéndose ade