Realmente no sé qué sentir en este preciso instante de mi vida. En estas ocasiones tan cruciales, miles de sentimientos encontrados, tantos buenos como de un pánico absoluto y paralizante, me están inundando el pecho en estos momentos. Más allá de las gruesas puertas dobles de madera noble de este salón de preparación, hay más de 200 personas de la alta sociedad esperando pacientemente mi entrada triunfal.
Me observo fijamente en el gran espejo de cuerpo entero que adorna la suite. Tengo puesto