Narrado por Kyler Miller*
Me quedé completamente inmóvil por un segundo que se sintió eterno, sintiendo el leve, casi imperceptible temblor del cuerpo de Mía contra mi cuello. El agua templada de la piscina del hotel nos rodeaba hasta los hombros, amortiguando de manera perfecta el eco de los ruidos del personal de protocolo que corría de un lado a otro con la organización del evento. Aquello creaba una burbuja de intimidad tan absoluta que, en ese preciso instante, me resultaba peligrosamente a