—¡Eres tan j0didamente hermosa! —exclamó Bastiaan, mientras se quitaba los zapatos, y pantalones, y quedaba solo en bóxer.
A Cara se le secó la boca al darse cuenta de como se veía aquel bulto de carne dentro de aquella prenda de algodón.
—Al menos sé que te gusta lo ves —él soltó una risita traviesa.
De la boca de la joven no salía todavía palabra alguna, puesto que dentro de su cuerpo un mar de emociones amenazaba con formar un tsunami. Estaba temblando de anticipación, apretaba los puños c