—¡Suelta todo! —Joey saltó sobre ella al momento en que abrió la puerta de su pequeño y viejo apartamento.
Amber cerró su puerta con una patada, riéndose de las actitudes sofocantes y curiosas de la maquillista. Callie sentía que faltaba poco para que la puerta se derrumbara contra ellas, sabía que dentro de poco podría haber un derrumbe en el edificio.
Y todo, por culpa de Amber. A duras penas y el edificio se mantenía en pie.
—No hay nada que contar.
—¡¿Cómo que no hay nada que contar?! —excl