Pisando las diez de la noche, el evento estaba llegando a su fin. Hacía unos minutos Michelle se había atrevido a tragar su timidez y agradecerles a todos por asistir, en especial a sus amigos que la habían ayudado a que todo sea posible. Había sido un día demasiado agotador, pero estaba tan feliz que eso ni siquiera importaba.
—Estuvo maravilloso —dice Margaret con una sonrisa—. Ten por seguro que volveré, y mis amigas también quedaron encantadas. Esto será todo un éxito, te felicito, cariño —