67. Llegar hasta el final
Malcom
Ella se queda en silencio, pero me encanta notar como su respiración se altera al escucharme y sus ojos brillan con anticipación.
Con cuidado la dejo sobre la cama, sus ojos están tan oscuros como el onix mientras me mira con tanto deseo, como nadie había hecho antes y joder yo podría facilmente vivir para ver esa mirada cada maldito día.
Ella se encuentra boca arriba y apoyada sobre sus codos en la mitad de la cama, no está vistiendo nada seductor o extravagante, tiene unos pantalones