68. No quiero arruinarlo
Juls
Mis palabras desatan una tormenta de emociones en Malcom.
Veo en sus ojos el deseo, la pasión, la ternura y el miedo con que me mira y sé, como si lo conociera de toda la vida, que él no va a lastimarme, al menos no de manera intencional.
Malcom se incorpora en la cama, sus manos siguen sosteniendo mis piernas, sus dedos trazan figuras sobre mis muslos, muy, muy cerca de mi vag¡na, enviando corrientes de placer a todo mi cuerpo.
—Recuerda que en cualquier momento puedes pedirme que me de