33. No voy a irme
Juls
Decir que estoy nerviosa se queda corto.
Sigo a Malcom por la cubierta del yate hasta que llegamos a las escaleras que llevan a la parte inferior y lo que él denominó “la zona de descanso” por cada paso que doy siento como mi corazón golpea con fuerza dentro de mi pecho.
No se qué se supone que deba esperar de esta sopresa y me asusta pensar que mi debil y tonto intento de coqueteo vaya a resultar jugandome una mala pasada.
Cuando llegamos al piso caminamos por el pasillo hasta que Malcom