Capítulo 8.
El ruido de la puerta de mi habitación al ser aporreada me sacó de mi sueño semi profundo.
-¿Hija? ¿Chico humano? ¿Se encuentran bien?
Sentí una ligera sábana cubrir mi cuerpo, pero no tenía ni la voluntad ni las ganas de moverme ni un milímetro.
-Muerta. - Gemí sin abrir los ojos.
A mi lado, Duncan se rió un poco y luego sentí una tierna caricia en mi frente.
-Eres hermosa.
Medio sonreí.
-Eso me parece estupendo, ahora... ¿Podrían abrir la puerta? Necesitan comida y agua. No en