Capítulo 5.
-Espero que ninguno de esos sea mi maldito auto. - Gruñó Corbin antes de comenzar a inspeccionar vehículo por vehículo.
Le deseaba suerte reconociendo su auto entre el cementerio de autos que fueron utilizados como leña para hoguera. Muchas hogueras.
-Mientras estás en eso, veré si de casualidad está la administradora para que nos preste su teléfono. - Dije yendo directo a dentro.
Escuché un montón de maldiciones a mi espalda antes de llegar a la recepción.
El lugar era... un caos. Hubo una