Capítulo 33.
Llevávamos unos buenos cinco minutos dentro del auto y, para este punto, me había vuelto a acobardar. Menos mal que él fue quien sacó el tema.
-Entonces, ¿Todo está bien?
-¿Eh? - Pregunté saliendo de mis pensamientos.
Bueno, todo estaba mal. Tenía náuseas y no sabía si eran por los nervios o por los bebés. Y luego estaba el asunto de que los pumas vendrían por mí.
- Ah, si, todo está bien. - Dije con sarcasmo.
-De acuerdo. - Dijo lentamente. - ¿Qué es lo que querías preguntar?
Me reacomodé en e