Capítulo 31.
-¿Crees que esto se vuelva algo recurrente? - Preguntó Megan mientras miraba por la ventana hacia su patio la mañana siguiente. - Si es así, no me importaría alimentarlos yo misma.
Teníamos acampando a algunos osos ahí afuera. Sospechaba que no estaban aquí para conducir de regreso el camión que me prestó su dueño.
-No lo creo. - Dije amarrándome el pelo en una coleta alta.
Megan gimió con decepción.
Caminé hacia la puerta y la abrí. Los osos levantaron sus cabezas y empezaron a hacer ruiditos