Capítulo 26.
La abuela no se andaba con rodeos.
En este momento habían abarrotado la recepción del edificio con pumas. Ni siquiera sabría decir que esto era lo más surrealista que había vivido; Stella tenía la facultad de meterme en cosas aún más extrañas.
-Muy bien pequeña. - Dijo la abuela tomando una de mis manos para acariciarla. - Estamos listos para tomar esa manada.
-Con nuestra fuerza y las panteras que pueda aportar esta manada, estoy seguro de que terminaremos esto muy rápido. - Dijo Linden acer