Capítulo 1.
Miré conmocionada el lugar por el que había llegado ese auto volador.
Un grupo de lobos se encontraba bailando, riendo y tomando el siguiente auto.
¿Qué demonios le habían puesto a las bebidas? Ese comportamiento no era normal.
Giré para correr y largarme del sitio, pero no me moví. Miré hacia abajo para ver al grandote caído.
Me mordí un labio mientras pensaba en mis opciones. Él me había ayudado; quizá porque quería algo de mí ya que había querido reclamar enseguida ese favor, pero no