Punto de vista de Rainbow
Dos semanas transcurrieron en una relativa paz.
Henry —todavía estaba acostumbrándome a llamarlo «abuelo»— me visitó dos veces más. Íbamos con calma, construyendo una relación sin presiones. Me había mostrado fotos de mi madre, me había contado historias de su infancia y había llenado los huecos de mi herencia.
—Le encantaba leer —me dijo durante un café—. Tenía cuadernos llenos de historias que había escrito. Los he guardado todos. Son tuyos ahora, si los quieres.
—¿D