Al despertar, bajo las escaleras. Damon se gira y me sonríe.—Buenos días, Ray. ¿Café?Asiento y le devuelvo la sonrisa.—Sí, por favor, señor Darcy. Perdón, Damon. No dormí muy bien. —Mi frase termina con un bostezo, como si mi cerebro quisiera confirmar mis palabras.—No hay problema. Puedes llamarme como quieras hasta que te sientas cómoda usando mi nombre de pila. ¿Mi hijo te está manteniendo despierta? —me pregunta con una sonrisa.—No exactamente. Mi mente no se callaba. —Seguía repitiendo una y otra vez las palabras de Jonathan.—Ah, bueno, espero que duermas mejor esta noche cuando estés de vuelta en tu casa. —Asiento y observo cómo Jonathan baja las escaleras.—Buenos días, papá. Mejor nos vamos. Nos espera un largo viaje.Jonathan lo dice sin ni siquiera mirarme mientras agarra su chaqueta.—Está bien, ¡venid a pasar tiempo aquí más a menudo, los dos! —responde Damon antes de abrazarme.—Ha sido muy bonito verte, Rainbow. —Nos despedimos y nos marchamos.El trayecto de vuelt
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