Extra #43.
El frío de la morgue no era como el de la calle. Era un frío pesado que se metía en los huesos y olía a limpieza exagerada para ocultar la muerte.
Eva caminaba detrás del médico forense sintiendo que sus piernas se sentía de gelatina.
Cada paso hacia esa mesa de metal le pesaba más que el anterior. El silencio del lugar solo se rompía por el sonido de sus propios zapatos contra el suelo blanco.
— Señorita Eva, necesito que mantenga la calma — dijo el médico con una voz suave pero distante — El