Se podría decir que las horas se habían vuelto eternas, Leo y Julia habían desistido seguir buscando en las calles y ahora solo esperaban en la mansión de Leo a la espera de una llamada o que la policía simplemente la encontrará.
Mientras tanto Victoria se acostó sobre la cama y cerró sus ojitos para hacerse la dormida no quería que Soledad o más bien su madre la regaña o en el peor de los casos la golpeara así que prefirió hacérsela dormida.
—¡Lucas! no estoy segura de lo piensas hacer, es muy