Los días pasaban y aún no tenían alguna razón sobre Soledad, pero Leo se había asegurado de ponerle protección a Julia y de paso a toda su familia.
Sabía que Soledad estaba claramente loca y no debían correr más riesgo y más sin saber quién era el amante de Soledad y por tanto el ayudante de ella.
Soledad se había percatado de los guardaespaldas desde el día en que empezó a seguir a Julia, pero su sorpresa fue mayor al darse cuenta que Julia tenía a su hija, así que buscaría la manera de tenerl