En toda la noche Leo no pudo dormir, el dolor, la culpa no lo dejaban tranquilo, se lamentaba por enviar a su pequeña lejos de él, cuando él sabía muy en el fondo que ella lo único que quería era amor, un amor que él por el momento no estaba dispuesto a dar, se sentía miserable y cobarde.
Además de ser un ser inservible que no podía movilizarse por sí solo, como todas las mañanas siempre debía esperar a que el chófer viniera y lo ayudará, eso hacía que su humor se volviera un como un demonio.
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