Después de un largo trayecto a casa, por fin el auto de Leo se estacionaba frente de la mansión de Julia, Leo se baja y abre la puerta para ayudar a bajar a Julia, así que una vez más estira su mano la cual Julia acepta sin restarle importancia a la fuerte corriente que siente recorrer por todo su cuerpo.
Julia empieza a caminar hacia la puerta de su casa mientras Leo también camina detrás de ella, solo que Julia cae en cuenta que él no puede entrar, así que se gira de inmediato para detenerlo.