Ethan lo siguió sigilosamente, al menos eso pensó, mientras tanto Ángel conducía y trataba de dar las vueltas que más fuese posible, Angel vio un centro comercial en el cual se estacionó y bajo del auto, se colocó sus gafas de sol, y siguió su camino.
Ethan lo seguía desde lejos sacaba su cámara y tomaba dos o tres fotos, sus manos ya empezaban a sudar, era obvio que estaba más que nervioso, agachó su mirada y en cuestión de segundos había perdido de vista a Angel.
—¡Maldición! —hablo en voz a