En mi primer día de trabajo, por suerte ningún niño resultó herido. Así que me quedé en mi habitación, sin tener que ver sangre ni nada por el estilo.
En cuanto pude, salí a buscar a Rarith y la encontré en el mismo patio que el día anterior. La observé y opté por no interceptarla. Pero pronto la niña me vio y corrió hacia mí, reconociéndome. Su abrazo fue fuerte, pero se agarró a mis muslos, ya que era muy pequeña. Me agaché y la miré a los ojos, feliz por la sonrisa que tenía al verme:
- Qué