Mundo ficciónIniciar sesiónBajaron del auto y entraron a un salón enorme de ladrillos terracota desnudos. Una escalera en un costado llevaba a un segundo piso y Diana abrió su boca con una sonrisa. Daniel la miró y sonrió también.
Este era el tercero que veían hoy, los dos anteriores no la habían entusiasmado mucho; el uno era muy blanco, y el otro muy oscuro. No motivarían en ella la chispa creadora, y ella necesitaba un espacio donde se sint







