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Nadamos un poco y nos encontramos donde nuestros pies tocaron el suelo. Samantha le dio su celular a Luciano para que tomara algunas fotos mientras posábamos. Estar juntos siempre fue lo mejor que podía pasar.

- ¿Por qué no dijiste que era hermoso? – preguntó Samantha mirando a Luciano que había regresado a su silla observándonos.

- Por qué... No lo es. - yo menti.

- Mentiroso. - ella dijo. Dudo que no creas que es un rompecorazones de cine.

Me reí:

- Samantha, como exageras.

- Ari, es perfecto
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