Regresé a la orilla y antes de salir del agua, pregunté:
- ¿Estás seguro de que no entrarás? El agua es maravillosa.
- Tener. – dijo sonriendo.
Me di cuenta de que había arreglado una mesa con algunas golosinas. Estaba impresionado. Todo estaba sobre una mesa plegable, con un mantel rojo a cuadros estilo picnic y dos sillas.
Salí y me paré al sol por un rato para secar mi cuerpo y mi ropa mojada. Mi camiseta blanca estaba pegada a mi cuerpo, dejando mi sostén completamente expuesto. Me sentí ca