32
Me cambié de ropa y me puse el pijama. Estaba un poco avergonzado, ya que estaba casi en pijama durante la cena. Me había olvidado por completo de la visita de Luciano esa noche. Me río de mí mismo y de mi falta de atención. Me acerqué a la ventana y vi que caminaba hacia su casa. Parecía bastante relajado por lo que le había pasado, lo cual fue duro. Los jóvenes como él no eran así. Solían culpar a medio mundo de todo. Pero como dijo, la ira había pasado y él se había curado y aceptado. Luciano