Capítulo 268 — Colores para lo que está por llegar
Las abuelas estaban felices.
No era una felicidad tranquila ni silenciosa. Era esa alegría que se mueve, que se expresa en pasos apurados por la casa, en listas que se escriben y se vuelven a escribir, en llamadas que se cortan porque alguien recordó algo a último momento. Risas nerviosas, pequeñas discusiones domésticas… que siempre terminaban igual: con un abrazo, una palmada en la espalda y un
—Dejá… ya lo hago yo.
Isabel y Fabián hab