capítulo 37

--No puedo permitir que digas eso. Estoy de acuerdo en que a mí me digan tonto o estúpido, pero con lo que yo considero como un tesoro no permito que nadie lo insulte o se meta con ello. Y para mí, tú eres más hermosa que la vida misma, Marie , y no puedo permitir que te insultes de este modo, siendo para mí tan hermosa. Eres mi prometida, así que eso te hace mía -Edward hizo una pausa al inclinar la cabeza mientras miraba hacia abajo y señalaba a Marie . Y como mi mujer, no puedes hablar así. Eres mi tesoro, tanto tú como nuestro pequeño bebé que está en ese vientre .-- dijo mientras acariciaba su vientre suavemente .

Marie se sorprendió por el comportamiento de Edward, especialmente cuando bajó la mirada y se centraba en lo que decía mostrando así su condición. Pero esas palabras llegaron tanto a su corazón; ni su madre ni nadie le había dicho que era un tesoro para ella.

--Si tú me consideras tuya por ser tu prometida, tú eres mío al ser mi prometido--dijo mientras posaba su mano
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