capítulo 38

--Sabes que nunca te castigaré ni te despediré por un error, a menos que rompas el contrato de confidencialidad y divulgues información a terceros; ahí me olvidaría de que eres mi asistente y te vería como un rival--dijo Marie con simpleza mientras encogía los hombros y se dirigía a su oficina. Pero su asistente se interpuso en su camino.

--Sabe que usted me ha dicho que su amiga Rose tiene acceso a su oficina sin ningún impedimento-- Marie frunció el ceño mientras asentía--Bien, hace poco dio la misma orden al señor Spencer, ¿verdad? --Marie bajó la mirada mientras recordaba cuando dio esa orden--Sí, recuerdo muy bien, y que hay con eso .

Esta respuesta hizo que su asistente se sintiera aliviada--Me alegra que lo recuerde, ya que el señor Edward llegó muy temprano en la mañana-- Marie miró con atención a su asistente mientras recordaba que hoy al despertar, Edward ya se había ido y solo le dejó una nota donde le decía que tenía cosas que hacer. No le dio mucha importancia, ya que
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