Saco con rapidez la jeringa con anestesia que prepare con anticipación por miedo a un contratiempo y con ayuda de Lian, que se anticipó a mis movimientos, que lo sostiene con firmeza la cabeza de Jonathan para que yo lo inyecte.
- No te resista Jon — lo miro a los ojos — No me mando Tobias, tampoco la Mafia así que coopera y deja que te ayude — siento un nudo en la garganta viendo sus ojos sin vida mientras cae otra vez inconsciente.
Pasamos el retén con éxito otra vez y vamos a la carretera en