Capitulo XXXII

Siguiendo las indicaciones del joven cabo, terminamos cenando en el lugar que nos indicó. Y debo confesar que tenía razón. Sirven un delicioso pescado asado.

El lugar está repleto de gente, algunos, claramente de paso y otros lugareños que hablan entre sí. Las conversaciones se pierden entre el murmullo del gentío.

Pero nosotros estamos más interesados en escuchar al pequeño grupo de hombres que se asientan en la bar

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