Parte 3...
Dominique escuchó un ruido cercano y abrió un ojo. Todavía estaba encendida la luz de la habitación y seguía en la misma posición, con la misma ropa.
Se frotó los ojos y estiró la mano para coger el celular que estaba tirado cerca de la almohada. Era Nicolás.
— Hola... - contestó con voz somnolienta.
— Diogo me envió un mensaje, dijo que te quedaste en casa. No pude dormir, quería hablar contigo.
Ella sonrió ligeramente y se frotó los ojos.
— Y entonces, ¿me despiertas también?